Allen Psych | Seducción, Lenguaje corporal, Psicología y Autoayuda: El efecto lucifer

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lunes, 12 de octubre de 2009

El efecto lucifer




Su vecino podría ser un torturador...

...Incluso usted mismo podría serlo. Eso es lo que concluye el afamado catedrático de psicología Philip Zimbardo en su último estudio. ¿Cree que no? Pues siga leyendo. Todo comienza con un juego `inofensivo´ entre 24 alumnos de la Universidad de Stanford...

Hace poco más de tres años, millones de espectadores contemplaban con horror las imágenes de los abusos en la cárcel de Abu Ghraib, en Iraq. Entre ellos, el catedrático estadounidense de psicología Philip Zimbardo. Sintió rechazo, repulsa, pero poca sorpresa. Las fotografías de los presos sometidos a todo tipo de abusos y vejaciones le eran familiares; hace más de 30 años llevó a cabo un experimento en la Universidad de Stanford.

Creó una cárcel ficticia en los sótanos del centro. El objetivo: estudiar el comportamiento de un grupo de 24 voluntarios universitarios; 12 harían de carceleros y 12 de presos. El reparto de roles fue completamente azaroso, pero la selección de los participantes fué escrupulosa: buscaban jóvenes ‘normales’. Nada de antecedentes de agresión ni comportamientos sociópatas. A las 24 horas de comenzar el experimento que ha pasado a formar parte de los manuales universitarios de psicología social, aparecieron los primeros abusos por parte de los ‘carceleros’.

Muy pronto habían olvidado que aquello era un juego. El experimento tenía una duración prevista de dos semanas, pero se suspendió a los seis días para salvaguardar la integridad física y mental de los participantes; no sólo hubo abusos de autoridad, sino también malos tratos, agresiones físicas y crisis de ansiedad. Todo fué mucho más allá de lo que el propio Zimbardo había previsto... y hubiese deseado. Había puesto en marcha la prueba y, aunque lo veía todo, tardó mucho en detenerla.

¿Arrepentido? «Nunca ves el mal cuando estás en la situación», explica hoy. «Es fácil justificar muchas cosas en un lugar y un momento determinados, donde tus pautas morales se difuminan. Yo mismo me convertí en el ‘superintendente’ de la prisión y llegué a ser indiferente al sufrimiento», confiesa. Y éste es, precisamente, el núcleo duro de su teoría: todos llevamos un potencial torturador en nuestro interior. Y es relativamente sencillo que salga a la luz. Así lo explica él: «La mente humana nos da el potencial para el bien y el mal; podemos ser santos o pecadores, atentos o indiferentes. Que ese potencial salga a la luz no sólo depende de nosotros, sino de las situaciones en las que nos encontremos.

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Quiero dejar claro desde aquí que coincido con este psicólogo en cuanto a que «La mente humana nos da el potencial para el bien y el mal y que ese potencial salga a la luz no sólo depende de nosotros, sino de las situaciones en las que nos encontremos. Pero esto no tiene que ser necesariamente así, yo no creo que "Todos llevemos un torturado dentro" como dice Philip.

Este experimento que ha pasado a la historia se debería haber repedito con varios grupos de personas y no tendrían porqué haber sido todos universitarios. Para mí los resultados no son nada concluyentes, si bien es cierto que el Efecto Lucifer hoy día aparece con fuerza en entornos como el laboral, no me parece acertado meter a todo el mundo en el mismo saco solo porque a un grupo de universitarios se les subió el poder y el Rol de jefe a la cabeza.

Parece ser que si a una persona emocional y mentalmente sana, le das un papel de jefe o un Rol similar en el trabajo, poco a poco irá convirtiéndose en un tirano y dejando atrás cualquier sentimiento de compasión, justicia o juego limpio.

Los expertos aseguran que muchos directivos trabajan y viven con miedo. Sienten que su poder está continuamente cuestionado y amenazado. Algunos de ellos sufren lo que es conocido en el argot psicológico como una "obsesión paranoide" y todo ello origina, en ocasiones, conductas endiabladas.

Pronto más...

¡Carpe Diem!

Fuente: XLsemanal



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3 comentarios:

  1. Madre mía! Estas cosas me dan un miedo...
    saludos

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  2. La carcel es carcel. No debería ser ni un hotel 5 estrellas ni nada parecido. Los presos se lo buscaron.

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  3. Bueno, el caso es que Zimbardo afirma que todo el mundo, en según qué situaciones, puede, no transformarse en un torturador, sino actuar de forma éticamente cuestionable; o al menos eso es lo que yo he entendido. No sé qué diferencia habría de repetir el experimento con personas ajenas a la universidad. De hecho se supone que fueron seleccionados individuos comprometidos con movimientos pacifistas, incapaces, supuestamente, de comportarse de la forma en que lo hiciero, pues esas conductas aberrantes chocarían abiertamente con su moral.

    Con esto no quiero decir que el experimento arrojara conclusiones aceptables. Según parece, no habrá más experimentos similares; pues, de repetirse, cuestionarían la moral más elemental. Así las cosas, es complicado hablar de ninguna teoría.

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